viernes, 8 de octubre de 2010

La Política moderna (trampas de pobreza)

Uno de los mayores problemas que tenemos en nuestro país, es la política y el transfuguismos que por medio de esta se le hace a la población con clase social baja, en la cual se les facilita tener mayor acceso ya que con unos pocos recursos o con una que otra mentira contribuyen a facilitar su voto para un determinado político.

Los 'pobres', aquellos llamados a ser dominados por los gobernantes, son y serán necesarios en nuestro país, porque así se quiere. ¿Por qué? En la medida que sean más pobres, será más barato para los políticos comprar sus conciencias y más sencillo mantenerlos en esa trampa de pobreza que les impide acceder a buena educación y tomar decisiones mejor fundamentadas.

Esta trampa de pobreza tiene al menos dos dimensiones: corto y largo plazo. La primera, permite que se venda el voto por un menor precio, como se observa hoy en día en nuestro país un ejemplo claro es que por un tamal o un bulto de cemento lo pueden otorgar fácilmente y la de largo plazo, los mantendrá excluidos del desarrollo, porque el único beneficio que se les ofrece a los vendedores del sufragio es el acceso a un paquete de subsidios asistencialista y a un cupo del Sena hasta que el presupuesto nacional aguante. Beneficios que percibirían en cualquier otro país, sin pagar por ello con el voto. Los mayores beneficios son para los grandes inversionistas, pero para los pequeños, no hay acceso al crédito ni a una mejor calidad de vida.

Desde la economía política, es evidente que los subsidios presentes (el precio del voto) y futuros (el cupo en Familias en Acción o en el Sena) tendrán costos, en materia de ineficiencia, inequidad y pobreza, por los mejores usos que se les podría dar para progresar, mejorar la dinámica de la economía colombiana y su sostenibilidad.

No obstante esto, ya muchos se frotan las manos con los recursos de la actual bonanza petrolera que vive el país y aguardan la tajada de la torta que engullirán y les permitirá tener a los 'pobres' siempre abajo y dispuestos a vender su conciencia. La discrecionalidad en el uso de estos recursos y el bajo nivel de empleo que genera la minería frente a otros sectores, permitirá que los recursos no lleguen a los que más los necesitan.

Brindando educación de baja calidad castigarán a los más pobres impidiendo que vean más allá, y a los gobernantes, no les conviene proveerles las 'gafas del desarrollo'.

Al ver las propuestas educativas de los candidatos -combustible fundamental de la calidad de vida-, las diferencias saltan a la vista, así como los números y las cuentas en materia de impuestos.

Las necesidades de educación de nuestro país van más allá de proveer computadores y de evaluar a los maestros. Colombia requiere un cambio de mentalidad, una visión de largo plazo, un mayor sentido crítico, un mejor uso de la tecnología y mayor respeto por el otro.

Mientras no haya EDUCACIÓN, quienes venden su voto no tendrá información suficiente y necesaria para ponerle un precio que refleje los beneficios que están sacrificando. Por eso, para los políticos siempre serán necesarios los pobres.


MARTHA LUCIA PULIDO
IV SEMESTRE


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